sábado, 6 de julio de 2013

Nos vamos de campamento.

Hoy, sale de Moratalaz un autocar cargado de niños, monitores, mochilas, sacos, aislantes, comida, material escolar, cuerda de pita, cantimploras... Esa es su carga material, claro. La que más pesa. Luego, está la carga que aligera: las ganas de pasarlo bien, la ilusión, el cariño, la fuerza de una comunidad que canta junta "¡Estamos aquí, ya hemos llega'o, somos los de la Nati! ¡De lo mejor, de lo peor, siempre de buen humor!".

Hoy, sale un autocar de Moratalaz, Madrid. Pero yo estoy en Santa Cruz, Bolivia. Por primera vez en diez años, no estoy montada en ese autocar. Mis ganas, mi ilusión, mi cariño y mi fuerza están, de manera extraordinaria y sin que sirva de precedente, al otro lado del charco.

Quien no ha vivido un campamento de la Nati no sabe de lo que estoy hablando. Pero son diez días que te cargan las pilas, que te dan la vuelta a las ideas, que te cambian la vida. (¡Hala, exagerada!) Que sí, que sí. La vida. Y si no, pasaos por la Nati cuando vuelvan, y preguntadles si son los mismos que los que se fueron. Mentirán como bellacos si contestan que sí.

Hoy, sale de Moratalaz un autocar en el que yo, o mejor dicho, mi cuerpo, no está montado. Pero no os preocupéis, porque soy bruja y, con sólo cerrar los ojos y pensarles muy fuerte a todos, puedo teletransportarme. 

Y no hay duda de que, desde hoy y hasta el 14, va a haber mucha brujería por aquí.

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