miércoles, 5 de abril de 2017

En el momento más pensado

Quizá aquel día hubiese llegado a coger el tren y entrado en casa sin llamar. Podría haberles descubierto en mi cama, ensuciando mis sábanas. Quizá me hubiese divorciado a tiempo. Quizá hubiese aprendido a pescar en Tailandia. Quizá hubiese tenido aquella ansiada aventura sáfica. Quizá hubiese entrado en la red de tráfico de marihuana que sé que hay en mi barrio. Pero tropecé con aquel maldito escalón, perdí el tren, llegué tarde. Veinticinco años con la mosca detrás de la oreja, sabiendo que en cualquier momento pillaría a mi marido con cualquier fulana. Nunca lo hice. Qué desperdicio.