viviendodelacontradicción

viernes, 14 de noviembre de 2014

Enamórate

La gente te ha advertido que no te enamores. No les hagas caso. Enamórate, absoluta, arrebatadora, catastróficamente. Enamórate como si nunca te hubiesen hecho daño, como si no fuese peligroso. Deja que te rapten sus ojos, que te destroce su sonrisa, que una canción te ponga alas de cera. Arriésgate a volar tan cerca del sol que te precipites al abismo. Desafía a los dioses. Conviértete en uno de ellos.

Enamórate, no lo dudes. Quédate sin aire en los pulmones y sin sueño en las pestañas. Llénate las manos de su nada. Tampoco tú tienes mucho que ofrecerle, pero vacíate en sus dedos. Disfruta de ser mirada como la primera mujer que holló la tierra.

Enamórate, lo digo en serio. No permitas que el miedo te paralice, nunca vale la pena. Cómele la boca como si se os fuesen a acabar los besos, enrédate en su espalda, consumíos en el mismo fuego.

Enamórate y dale el poder de hacerte invisible solo con no mirarte. Confía en que no lo hará, pero no te arrepientas cuando pase. Enamórate y deja que su huracán te lleve por los aires. Enamórate sin fisuras y deja que sea él quien te rompa. Hazte entera de lágrimas, pero no llores por él. Desgárrate por dentro y por fuera, no recojas las esquirlas, deja que se esparzan por el suelo y, de rodillas, míralas brillar.

Ahora que ya no te mira, puedes ser humana de nuevo.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Con algo de perspectiva

"Echo de menos el instituto. Hace unos años éramos más felices. Yo cada vez me siento más sola en general, por eso echo de menos el bachillerato. Ahí yo era feliz, la verdad. Me acuerdo de pensar y decirme a mí misma 'no cambiaría nada de mi vida'. Era feliz, tal cual".

A veces, oigo estas cosas y me da por pensar que quizá sí es cierto que todo tiempo pasado fue mejor. Que la vida solo va cuesta arriba, que cada vez se hace más difícil. Quizá debería haber disfrutado más de los años previos a Selectividad.

Pero, ¿la verdad? Esos momentos son muy, muy momentáneos. Y afortunadamente muy, muy pasajeros.

¿Todo tiempo pasado fue mejor? ¡Sigo sin creérmelo!

La vida va cuesta arriba, no lo niego. La vida cada vez es más difícil, más compleja y sí, a veces hasta más solitaria. Ya no basta con presentarse día a día al colegio y ver a tus amigas, y hacer los deberes y estudiar el día de antes y ser, en el buen sentido de la palabra, buena. Ahora hay que currar. Hay que estudiar desde el primer día, o desde antes si se puede, aunque qué alegría vivir en estos pronombres. Hay que pasar fines de semana enteros sola, para a la semana siguiente tener tres días seguidos de fiesta. Hay que tomar decisiones difíciles, decisiones dolorosas, decisiones que no por ser correctas van a ser lo mejor ni para ti, ni para el otro.

La vida cada vez es más difícil, cómo negarlo. Pero también más rica. Somos más mayores. Hemos visto más cosas. Hemos viajado más lejos. El año pasado estuve en la ciudad más alta del mundo, ¿quién dice que un día no mandaré postales desde Saturno? Han pasado los años y sabemos más cosas, de nosotras mismas y del mundo de ahí fuera. Por eso todo parece más complicado. En realidad, es solo el presente.

El pasado nos parece más fácil porque ya lo hemos superado. Este reto lo tenemos todavía entre las manos. Pero, qué queréis que os diga, es apasionante.