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miércoles, 16 de enero de 2019

Burnout

Burnout es una palabra inglesa. Se traduce literalmente como agotamiento. Pero es más que eso. Es estar quemado, reducir tus recursos físicos, mentales y emocionales a cenizas, derretir la vela hasta el final. Es un término que surge en los setenta para hablar del desgaste profesional, de la respuesta emociona que provoca una sobrecarga continua de trabajo y un desequilibrio productivo, es decir, que el esfuerzo y el tiempo que le dedicas a algo no proporciona el mismo nivel de satisfacción o recompensa.

Para algunos, esta puede ser una situación pasajera. Para mí, y sospecho que para mucha gente, es crónica. Vivo en el burnout. Porque mi trabajo no son las diecinueve horas lectivas por las que me pagan. Son además todas las horas que querría dedicarle a ser la profesora que quiero ser, las horas que no le dedico a la investigación doctoral, los cuentos que no perfecciono y los muchos, muchos libros que no leo. Incluso son las horas de gimnasio, fisioterapia o peluquería que necesito dedicarle a mi cuerpo, porque solo tengo uno. Y por supuesto, las horas de compra, limpieza, cocina, lavadora, plancha y recoger que nunca, nunca le valoraré lo suficiente a mis padres por muchos años que viva independizada. Jamás me hubiese sacado una carrera si ellos no hubiesen puesto comida en la mesa, literalmente.

El éxito en este siglo ya no se define por tener un trabajo aceptable o una vida social medianamente entretenida. Hay que ser el mejor en un trabajo que adores, comer tus cinco raciones de fruta y verdura, hacer ejercicio regularmente, mantenerte al día viendo series, ver a tus amigos, cuidar tu vida de pareja, leer cincuenta libros al año y además tener tiempo y dinero para viajar por todo el mundo. Y contarlo. Dios prevenga que no tengamos redes sociales para contarlo. Es agotador. Ni siquiera las vacaciones son un momento de desconexión y de relax para mí, que quiero verlo todo.

Estoy intentando meter cinco vidas dentro de la única que tengo y, por bien que lo coloque todo, no cabe. Y necesito dejar cosas atrás, o más tiempo en el día, porque esta vela está llegando al final de su mecha.

¿Esperabais un bonito mensaje de Mr. Wonderful al final de todo esto? Cuánto lo lamento. No lo tengo. Si tuviese una solución, o si la hubiera, la patentaría y luego os la vendería a buen precio, creedme. Pero de momento no es el caso.

El primer paso, por lo menos, es admitirlo, ¿no?

viernes, 10 de noviembre de 2017

Santificarás las fiestas

Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca.

Lo dijo Borges, pero podría ser una niña de cinco años que se aprendía poesías de Machado por la noche con su padre y soñaba con escribir. Podría ser una niña de ocho años que devoraba libros para niños más mayores y esperaba a que sus compañeros los descubriesen también para hablar de ellos. Podría ser una niña de diez años que se ponía nerviosa en la Feria del Libro porque había demasiados libros. Podría ser una niña de trece años que se sentía sola, excepto cuando entraba en su rincón de internet y hablaba de libros con gente que no conocía. Podría ser una niña de quince años que descubría que existía la carrera de Filología Hispánica y le ponía nombre a su vocación. Podría ser una niña de dieciocho años que decidía qué forma tenía su futuro, y este estaba entre los libros, claro. Podría ser una niña de veintitrés años que terminaba su primer libro y todavía no se lo creía.
Podría ser cualquiera que se encuentre a gusto entre estanterías, entre almas afines que se aceleran pensando en que nunca podrán comprar, ni almacenar, ni leer todos los libros que hay en esta sala. Cualquiera que piense que el Retiro está más bonito lleno de casetas, y la Plaza Mayor nunca ha estado más bonita que en estas dos semanas pasadas. Cualquiera que vea que hoy hay descuentos en libros y sienta que es día de fiesta.

Feliz día de las librerías a todos.

jueves, 1 de junio de 2017

Sapir-Whorf

Las palabras pueden cambiar el mundo.

Que no lo digo yo, que lo dicen Edwar Sapir y Benjamin Lee Whorf.

Aparentemente, existe una teoría en el campo de la psicología y la lingüística, que se podría considerar determinismo lingüístico, que explica cómo y por qué el lenguaje que emplee un individuo puede afectar a su visión del mundo, su memoria y la forma en la que clasifica o conceptualiza la realidad: la hipótesis de Sapir-Whorf. Esta hipótesis determina que, por ejemplo, un hablante puede dar más importancia a la forma o al material del que está hecho un objeto, según la estructura de su lengua materna. O que se pueden distinguir más o menos colores, en función del vocabulario disponible en el idioma.

Esta es una hipótesis controvertida y muy criticada, sobre todo en su versión fuerte, y mi conocimiento de la misma es limitado y wikipédico, pero no hace más que confirmarme una cosa: que las palabras que utilizamos, las categorías gramaticales que manejamos, el idioma en el que pensamos estructura y afecta al propio pensamiento.

Por eso, decir "persona con autismo" o "persona con discapacidad" en lugar de autista o discapacitado no es una cuestión de ser un modernito. Es reflejar que primero y antes que todo, la persona es persona, y además tiene autismo.

Por eso, mirarse al espejo y ver tus muslos grandes, tus estrías, tu cara de pan y tus pechos pequeños y pensar, qué guapa que estoy, voy a salir a comerme el mundo, puede darte la confianza para hacerlo. Para comerte el mundo y todas las pizzas que hagan falta.

Por eso, es muy distinto decirse "hoy ha sido un día poco productivo" que pensar "soy una persona improductiva, vaga y hoy no he hecho nada de provecho". Cosa que tengo que recordarme en esos días en los que, como hoy, no he hecho absolutamente nada y me siento fatal.

Por eso es radicalmente distinto llamarse feminista que llamarse igualitario, o humanitario, o todos esos palabros con los que salen por la tangente para no decir que no saben lo que es feminismo.

Por eso se recuperan palabras como marimacho, feminazi, bollera, maricón, bi-ciosa, palabras que han sido lanzadas como insultos, como piedras con las que los insultados se han hecho murallas. Porque las palabras pueden hacer daño pueden lanzarse o pueden utilizarse para construir, para cambiar la forma de ver el mundo. Porque hablamos de acuerdo a nuestra ideología, pero también nuestra ideología puede cambiarse, poco a poco, según lo que pensamos.

Porque no lo digo yo, aunque también lo digo.

Las palabras pueden cambiar el mundo.

lunes, 22 de mayo de 2017

¿Sería una Criada?

Hace una semana leí —más bien, devoré con verdaderas ansias— la novela de Margaret Atwood, El cuento de la criada, que tanto está dando que hablar a raíz de su adaptación a la televisión. Aunque fue publicado en 1985, es de una preocupante actualidad. Supongo que esto es lo que pasa con todas las distopías, con toda la buena ciencia ficción: que es inmortal —al menos, hasta que es superada por la ciencia—.

Sin entrar en muchos detalles, porque me encantaría que el mayor número posible de gente lo lea o vea la serie, os cuento que cuenta la historia de Defred, una mujer viviendo en una sociedad futura, pero no muy lejana, en la que los roles sociales y especialmente los de las mujeres están rígidamente divididos. Por un grave problema de natalidad, todas las mujeres con capacidad reproductiva han sido nombradas Criadas, pertenecen a un Comandante y debe procrear con él para que, junto a su Esposa, puedan criar al bebé de acuerdo a los ideales ultracatólicos del nuevo régimen.

Es una premisa fantástica y, a pesar de que la novela tiene casi ninguna acción y consiste en una descripción exhaustiva de esta sociedad distópica, tambíen es un libro fantástico. Una gran diferencia con otras distopías que he leído es que la protagonista sí sabe que hay otra sociedad posible, que existe otra forma de vida: el régimen de Gilead ha sido instaurado solo tres años antes del presente de la historia. Defred recuerda a su marido y su hija, recuerda trabajar y tener su propio dinero, la libertad de ser mujer a finales del siglo XX, la lucha feminista en la que estuvo involucrada su madre, los derechos que uno a uno le fueron quitando. Defred conoce las mentiras del régimen y sabe lo que ha perdido. Defred ha sido educada para ser una mujer libre y, sin embargo, es la perfecta Criada.

Leyendo el libro, quería pensar que yo no lo haría. Que no elegiría la esclavitud, el verme reducida a un cuerpo, menos aún, a un útero. Que intentaría escapar, que me rebelaría, que elegiría ser asesinada o enviada a las Colonias (campos de trabajo forzoso) antes que aceptar que me arrebatasen la libertad de elegir, de leer, de hablar, de pensar y de sentir. Pero también sé que es fácil perderse los primeros signos de alarma, que cuesta menos agachar la cabeza y pensar que ya pasará, que no sería la primera ni la única en sucumbir al miedo y pensar que otros vendrían a arreglarlo por mí.

¿Podría convertirme en una Criada? ¿Podría abandonar mi educación y mis principios? ¿A cuánto estaría dispuesta a renunciar a cambio de un poco de seguridad? 

viernes, 31 de marzo de 2017

Que el ritmo no pare

Se acaba el mes de la mujer.

¡Oh, no!

Pero no sufráis. El feminismo se vive a diario. Solo pro ser mujer y ser libre, solo por tener en cuenta tu lugar en la sociedad, solo por vivir, se es feminista.

Pero si además os apetece seguir aprendiendo, que eso nunca se termina, os dejo mis recursos favoritos. Aclaro que son mis recursos favoritos ahora mismo, porque los mitos feministas caen —pobre Taylor Swift, qué batacazo— y las personas son imperfectas. Pero de momento, os los comparto:

  • Caitlin Moran: especialmente, su libro How to Be a Woman (también disponible en español), una fantástica colección de todas esas cosas de las que las mujeres no deberían hablar: la masturbación, la depilación, el querer o no ser madre, el aborto... Con un humor fantástico y una prosa brillante, Caitlin Moran habla de cómo ser mujer y cómo ser, claro, feminista.
  • sexplanations: la doctora Lindsey Doe es sexóloga y su leit motiv es mantener la curiosidad. Su canal de YouTube (en inglés pero con subtítulos en español en muchos vídeos) es una herramienta fantástica no solo para la educación sexual, sino para aprender a utilizar un lenguaje exclusivo, a tener la mente muy abierta y a disfrutar de todos los aspectos en los que la sexualidad interviene en la vida.
  • weloversize.com: un grupo de fantásticas mujeres de todas las tallas, especialmente de esas tallas que no aparecen en los catálogos de lencería, que demuestran que la única talla que funciona es querer a tu cuerpo, tratarlo bien y aceptarlo, tenga el aspecto que tenga.
  • Ladies Who Lunch: la YouTuber Ingrid Nilsen, de quien ya he hablado, y su amiga Cat Valdez hacen cada martes un podcast hablando sobre sus experiencias y atacando temas tan complejos como la sexualidad, la maternidad, las relaciones o, este pasado mes, la honestidad. Su capacidad de autocrítica y su sinceridad son motivos más que suficientes para disfrutarlas, aproximadamente una hora cada semana.
  • Barbijaputa: esta columnista, oculta bajo tan provocador pseudónimo, no tiene problema en atacar al patriarcado y, por supuesto, en ser atacada. Disfruto especialmente de sus encuestas en Twitter, que demuestran que no solo ella es una feminazi loca: ¡vivan las experiencias compartidas!
  • Hannah Witton: esta joven británica tiene un canal de youtube, colabora con varios otros, tiene un blog y próximamente ¡un libro! *emoción, emoción*. En ella podéis encontrar educación sexual, feminismo y vivir siendo una mujer joven en el siglo XXI, con sinceridad, buen humor y buen rollo.
  • pikaramagazine: el toque de mirada académica y seria, que nunca sobra, en esta cantidad de mujeres buenrollistas. Mención especial al Presidente de New Gon City, gran aliado y mejor persona, que me la recomendó y me ha enganchado.
Y hasta aquí hemos llegado, amigos. Punto, pero solo seguido, a este mes en el que he escrito más que nunca, me he agobiado, me he emocionado, me he indignado y he disfrutado mucho de poder compartir todas mis cosicas con ustedes.

Les dejo todos estos recursos, y alguno más, en la página de recomendaciones. Visitadla de vez en cuando, que quizá os interese.

martes, 21 de marzo de 2017

Eres tú

Fábulas de la garza desangrada

«Envío»

a mi madre, y a la estatua de mi madre,
a mis tías, y a sus modales exquisitos,
a Marta, así como también María,
porque supo escoger la mejor parte,
a Francesca, la inmortal, porque desde su infierno insiste
en cantarle al amor y a la agonía,
a Catalina, que deslaza sobre el agua
las obscenidades más prístinas de su éxtasis
únicamente cuando silba el hacha,
a Rosario, y a la sombra de Rosario,
a las erinnias y a las furias que entablaron
junto a su cuna el duelo y la porfía,
a todas las que juntas accedieron
a lo que también consentí,
dedico el cumplimiento de estos versos:
porque canto,
porque coso y brillo y limpio y aún me duelen
los huesos musicales de mi alma,
porque lloro y escribo en una copa
el jugo natural de mi experiencia,
me declaro hoy enemiga de ese exánime
golpe de mi mano airada
con que vengo mi desdicha y mi destino,
porque amo,
porque vivo y soy mujer, y no me animo
a amordazar sin compasión a mi conciencia,
porque río y cumplo y plancho entre nosotras
los mínimos dobleces de mi caos,
me declaro hoy a favor del gozo y de la gloria.

Rosario Ferré

A ti, que escribes.

También a ti, que lees.

A ti, que lo eres. No de una manera silenciosa y como ausente, no el objeto de una pluma ajena sino sujeto bien activo de tus palabras, tus actos, tu cuerpo y mente, tu vida. De tu gozo y de tu gloria.

Feliz día mundial de la poesía.

domingo, 19 de marzo de 2017

Palabras para...

Hace exactamente un año, le escribía a él. Pocos días después, no estábamos seguros de que él fuese a estar para responderme. Por suerte, está. Más presente que nunca. Y aunque en este blog no me escribe, sé que podría decirme algo parecido a esto.

Palabras para Julia

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
con un aullido interminable,
interminable...

Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido,
no haber nacido...

Pero tú siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti, pensando en ti,
como ahora pienso...

La vida es bella ya verás,
como a pesar de los pesares,
tendrás amigos, tendrás amor,
tendrás amigos...

Un hombre solo, una mujer,
así tomados de uno en uno,
son como polvo, no son nada,
no son nada...

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti, pensando en ti,
como ahora pienso...

Otros esperan que resistas,
que les ayude tu alegría
que les ayude tu canción
entre tus canciones...

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino nunca digas
no puedo más y aquí me quedo,
y aquí me quedo...

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti, pensando en ti,
como ahora pienso...

La vida es bella ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor,
tendrás amigos...

No sé decirte nada más
pero tu debes comprender
que yo aún estoy en el camino,
en el camino...

Pero tú siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti, pensando en ti,

como ahora pienso...

José Agustín Goytisolo

Gracias por ser, papá. Y por estar, siempre siempre. Que sepas que hoy -como todos los días- te pienso.

domingo, 5 de marzo de 2017

Lo dice ella.

POÉTICA

Versayanira -el mayor poeta hindú-
           escribió más de seiscientos poemas
           como si fuera una muchacha.

Escribiré entonces
           como si fuera un hombre
           y nadie hablara de mi sexo.

Cristina Peri Rossi



Escribiré entonces como si nadie fuese a ver mi nombre y pensar que lo tenga que decir será menos importante, aunque si lo dijese alguien con otro nombre, con otro género, quizá se llevaría muchos más premios.

Escribiré entonces como si tuviese una larga tradición de personas como yo, con mi voz, con mis intereses, con mis experiencias, una larga tradición de la que beber sin sentir que el pozo no me pertenece.

Escribiré entonces sin querer asumir un narrador neutro, para no alienar a esa parte de la población que se cree neutra, para no atacar a ese lector que está tan acostumbrado a ser el protagonista que cree que se le ignora cuando se habla de otras vidas.

Escribiré entonces como si fuese fácil hacer un abecedario de escritoras sin que nadie te discuta, como si cualquier profesor de lengua pudiese sacarse fácilmente de la chistera veinticinco poetas, veinticinco mujeres sobre las que hablar a sus alumnos.

Escribiré entonces como si se fuese a mirar antes mis letras que lo que tengo entre las piernas.

Escribiré, entonces.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Estos días azules

Es un momento complejo, este. De crisis. Económica, política, personal, no importa, la palabra crisis siempre queda bien, así como compleja y elevada. Es un momento de mirar el futuro a los ojos, y resulta que no tiene la pupila azul. No hay nada poético en todo esto, aunque yo me empeñe en buscárselo porque así soy yo.

No hay problemas, hay poemas, que decía una.

Bueno. Puede haber de las dos cosas.

Es el momento de mirar al futuro y no reconocerlo en el espejo.

Pero aun así, siempre nos quedará él. Sus palabras.

Las estelas en la mar.

sábado, 31 de diciembre de 2016

Querido 2016...

Querido DosMilDieciséis,

has sido un año muy malo. Tanto, que los Reyes Magos no solo deberían traerte carbón, deberían tirarte al fondo de la mina a que lo buscases tú mismo. Has sido malo con la política, con los músicos, con los actores. Ni a Alan Rickman, ni a la mismísima princesa Leia me los has respetado. Qué vergüenza.

Qué podía esperar, si este año no ha respetado nada. Lo has sacudido todo, has amenazado los principios más básicos de mi existencia y me has dejado temblando en mitad de la nada, en mitad de la noche, sin saber cómo había llegado hasta allí. Lo que no debería haber pasado nunca, lo que nadie se imaginaba, ha pasado. Has estado a punto de llevártelo.

Pero también has sido un año muy bueno. Porque no lo has hecho. Sigue aquí, dando más guerra que nunca. Y hay que dar gracias por cada batalla, sobre todo las ganadas. Este año hemos sido testigos de un milagro. Ese 0,1% que nunca soy yo, esta vez lo ha sido. Gracias.

Has sido un año muy malo, porque ese milagro que me has regalado se lo has quitado a otros. No hace falta nombrarlos, tú sabes quiénes son. Tienen la Espada de Damocles encima. Y nunca podré mirar atrás sin pensar en ellos, en la guerra que este DosMilDieciséis todavía no han ganado. Aunque lo harán, estoy segura. No pueden perder.

Has sido un año muy bueno, porque has desafiado todas las expectativas. He acabado el curso por todo lo alto, aunque no daba un duro por ello. Has levantado el muro que había hacia la mitad, desvelando mil caminos nuevos. He elegido solo uno porque, como siempre, hay que elegir. Pero también doy gracias cada día por elegir Granada. Por elegir la vida.

Has sido un año muy bueno porque al final, lo acabo con todo lo que pedía. Amor, más o menos salud, felicidad. Un libro escrito. Es solo el primero y tengo que debértelo a ti, DosMilDieciséis. No creía que sería capaz de hacerlo, pero ahí está. No pudimos contarlo.

Tengo ganas de que te acabes, DosMilDieciséis. Quiero lanzarme al futuro, quiero olvidar lo que he estado a punto de perder, quiero vivir sabiendo que "no es normal estar vivo". "Lo natural es el asombro".

Y a ti, querido DosMilDiecisiete, bienvenido. Traes muchas perspectivas. Algunas dan mucho miedo. A todas les tengo muchas ganas. Voy a confiar en ti, en que todo lo traes bueno, en que al final saldrá bien porque es como tiene que salir. La experiencia me respalda.

Serás un año de recuperar cosas. Palabras, ciudades, personas. Quizá, hasta un blog.

Pero entro en ti sin expectativas, querido DosMilDiecisiete. Prefiero que me sorprendas.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Sangre


-Te desmayarías si vieses las torres de Invernalia.
- ¿Qué es "desmayarse"?
-Cuando una chica ve sangre y pierde el conocimiento.
- ¿Por qué perdería el conocimiento una chica al ver sangre?
-Bueno... No todas las chicas son como tú.

La sangre del guerrero. La sangre del herido. La sangre de los valientes, de los héroes, de los que sacrificaron alma y cuerpo en la guerra. La sangre de los inocentes. Esa sangre que parece territorio exclusivo de los hombres, que debería escandalizar a una dama.

Y mientras tanto, a escondidas, la mujer se encarga de la sangre que no tiene gloria. La suya propia, la de sus hijos, la de los heridos que no tienen nombre y a quienes solo ellas vendarán, la de las enfermedades, la de las suicidas. Una sangre con tanta carga simbólica que es preferible ignorarla, a riesgo de no saber asumirla, controlarla y clasificarla.

Jardin fleuri
Mûres


Pousse


No puedes más que reírte cuando un hombre no cae en la cuenta de que, efectivamente, cualquier mujer ve más sangre en un año de la que, esperemos, verá él en su vida. Y lo peor es que les dejamos creérselo. O les dejábamos. Como tantos territorios vírgenes -a los ojos del canon-, hay que reclamarlo. Pasito a paso, poema a poema.

Necesito el feminismo porque no deben quedar ya territorios exclusivamente masculinos. Porque nunca han existido.


lunes, 25 de mayo de 2015

Selfies de la semana


16/05/2015

17/05/2015

18/05/2015
19/05/2015
20/05/2015
21/05/2015
22/05/2015

"No quieras rellenar la inseguridad que te da este camino nuevo con actitudes antiguas, es mejor todo nuevo, seguir confiando y dejar de mirar hacia atrás. Tienes derecho a descansar cuando estés cansada; pero no puedes no querer seguir hacia delante."

jueves, 14 de mayo de 2015

Se nos quema el monte

"Si puedes soñarlo, puedes hacerlo", decían. Lo decía Andrés, en concreto. Ya sabéis qué Andrés. Mi Andrés. "Querer es poder". Pero resulta que no, que querer es solamente querer. Y a veces, no es suficiente.

Así que estás vendiéndome humo, Andrés, seguramente mientras te lleves a cualquier niña mona detrás de cada escenario. No te juzgo, que esa es tu vida y esta es la mía, y yo aquí he venido porque me dices cosas bonitas, y lo que hagas detrás de una puerta cerrada o incluso en el baño de cualquier discoteca, sin pestillo ni nada, no me importa. Véndeme un incendio, que hasta te diré que me gusta.

El verdadero problema lo tengo con esas personas cuya vida sí te importa y aun así siguen haciendo hogueras con leña verde. Esas personas que de tanto hablar se les va a quemar el monte. Esas personas que no saben que ni el blanco es negro, ni lo malo es bueno, ni querer es poder. Que las cosas son lo que son, y raramente son algo más. Y quizá por eso, porque no saben que poco más podemos esperar, se quedan en nada.

Así que tú, Andrés, véndeme el humo del color que más te guste, cántame todo lo que nunca debiste componer y mientras tanto, besa a la más bella de Madrid y que cada noche tenga un nombre. Eso sí, que siempre calce más de un treinta y seis. No se nos vayan a joder las canciones. Pero el resto, vamos a cuidar del medio ambiente. Vamos a comer más nueces y hacer menos ruido. 

Vamos a callarnos, que hace tiempo que se nos pasó el momento de las palabras vacías.

jueves, 7 de mayo de 2015

La culpa... ¿de quién?

"Creo que en este mundo tienes que elegir cómo cuentas las historias tristes, y nosotros elegimos la versión divertida"

Quiero elegir, siempre que pueda, la versión divertida. Si hay que contar algo, si no puedo pasar por encima de puntillas y ahorrarle a quien no le interesa la versión pre-editada de mi vida, prefiero contar la versión divertida. La versión sarcástica. La versión que te arranca una sonrisa por cómo se ha dicho, por las voces y los gestos que acompañan algo que, tomado en serio, sería muy trágico.

Porque a nadie va a hacerle bien saber que estás mal. Y no nos engañemos, todos estamos mal, por un motivo u otro. Algunos motivos no pesan casi nada y se van con unas risas; otros están hechos de plomo y se esconden fácilmente, porque se hunden hasta el fondo. Pero el caso es que a nadie le ayuda ver que detrás de bambalinas me canso más y me río menos. A nadie le aporta nada el saber que a veces tengo que convencerme durante horas para levantarme y llegar a tiempo a esa reunión que va a quitarme la energía para el resto de la semana. 

Si tengo que desvelar la parte fea de mi vida, los cables y los focos y los decorados sin pintar, elijo, por lo menos, la versión divertida. Y que el fin del mundo nos pille... riendo.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Una vida de aprendizaje

La gente piensa en la educación como algo que se puede terminar. Y lo que es más, cuando se acaba, es como un rito de iniciación. Has acabado la universidad, ya no eres un niño y por tanto cualquier cosa que te recuerda al colegio, leer libros, tener ideas, hacer preguntas... eso son cosas de niños. Ahora, eres adulto y ya no lo haces. Todo el mundo espera no tener que aprender más y les hacemos sentirse avergonzados de volver a intentarlo. Si tuviésemos un sistema de educación con ordenadores, cualquiera, a cualquier edad, podría aprender por su cuenta y seguir sintiéndose interesados. Si disfrutas aprendiendo, entonces no hay razón para que dejes de hacerlo a una edad determinada.

Me parece que cuando sea el momento de morir, y ese momento nos llegará a todos, encontraremos cierto placer en pensar que hemos utilizado bien nuestras vidas, que hemos aprendido todo lo que hemos podido, reunido del universo todo lo que hemos podido, y lo hemos disfrutado.

Solo tenemos este universo y solo tenemos una vida para tratar de atraparlo, de comprenderlo. Y aunque es inconcebible que nadie pueda entender más que una mínima porción, por lo menos pueden intentarlo. 

Qué tragedia sería simplemente pasar de largo y no llevarte nada.

-Isaac Asimov

 Aquí el cómic completo

Cuando digo que quiero acabar la universidad, me refiero a que quiero dejar de examinarme. Quiero que mi valor deje de ser un número determinado en un examen y empiece a ser todos los factores complejos y cambiantes que percibimos en una persona. Quiero dejar de pelearme en clase con otras quince personas igual de listas que yo por sobresalir delante de un profesor que ni siquiera se sabe mi nombre, y quiero empezar a sobresalir delante de mí. Delante de quienes me importan y a quienes les importo. Quiero hacer cosas importantes, cosas que cambien la pequeña porción de mundo que me ha tocado cambiar.

Cuando digo que quiero acabar la universidad, nunca, por nada del mundo, estoy diciendo que quiero dejar de aprender. Porque el día que deje de tener curiosidad, que ya no quiera saber cómo funcionan las cosas y las personas, el día que prefiera quedarme en casa y escoja lo malo conocido a aventurarme a superar el miedo, ese día dadme por muerta y enterrada. Porque quiero acabar la universidad, pero no quiero acabar nunca de sorprenderme.

domingo, 1 de febrero de 2015

Agradecida y emocionada...

Hoy, he estado hablando con mis niños de hacer el bien y de recibir el bien. Hemos llegado a la conclusión de que, aunque se nos ocurrían muchas personas a quienes le daríamos una cinta azul como reconocimiento por su impacto en nuestra vida, era difícil pensar en quién nos la daría a nosotros. ¿Un amigo? ¿Un compañero de clase? Y, lo que es más, aunque para nosotros estaba claro que nuestros padres, abuelos, amigos y profesores merecían nuestra cinta azul, no estábamos seguros de que ellos lo supiesen.

¿Por qué?

Parece ser que decimos poco, muy poco, gracias. Gracias de verdad, no las gracias que se dan cuanto te pasan la sal o te sostienen la puerta. Gracias por tu ayuda. Gracias por tu escucha. Gracias porque eres una persona importante para mí y, sin ti, mi vida no sería la misma. Lo decimos poco o nada, pero estamos dispuestos a cambiar esta tendencia.

Así pues, gracias, querido lector, porque estás aquí. Y sin nadie que me leyese, sería solo una mujer loca hablando sola en Internet. Gracias por aguantarme. Gracias.

Y gracias, querida persona a quien conozco en persona, por quererme, por aguantarme, por escuchar mis discursos indignados, mis divagaciones feministas, mis crisis existenciales. Gracias por llevarme a museos, contarme cuentos, acompañarme al cine, leer lo que escribo y aguantarme, en general. Gracias porque, sin ti, mi vida no sería la misma. Sé que esto es un poco vago, pero no me quiero poner más emotiva de lo necesario. No obstante, tranquilo: te lo diré en persona.

Os invito a que esta semana, deis las gracias a alguien. Gracias de verdad. Y que a su vez le invitéis a dar las gracias. Algo así como la cadena de favores: la cadena de reconocimiento. Vamos a poner de moda dar las gracias.

domingo, 18 de enero de 2015

Desde fuera

"Se ha seguido viendo desde afuera: se vio subir aquella pendiente, saliendo él también por la puerta del error, tal como nos vemos y juzgamos en los sueños, con el privilegio dudoso de estar duplicados y habernos convertido en una suerte de espectador o testigo amordazado frente a la pantalla que nos retrata, un autor al que se le va de las manos su personaje, sin posibilidad de salvarlo o siquiera advertirle de lo errado que está y hacia qué profundo abismo se encamina. Un cristal grueso, sí, que nos separa de nosotros mismos, una de esas lunas blindadas de los bancos y las joyerías. Y uno mismo, de alguna forma, situado a ambos lados y a la vez inerme, sin medios de comunicarse con su otro yo para salvarlo o salvarse."

Ernesto Calabuig. Caminos anfibios

Solo tres más para acabar. O para empezar. Quizá sea para seguir y yo le estoy dando demasiadas vueltas. Pero mientras lo pienso, me voy escapando y me veo cada vez más lejos. Víctima, verdugo, actriz y espectador o testigo amordazado.

domingo, 4 de enero de 2015

Bienvenida

Primero está la soledad.
En las entrañas y en el centro del alma:
ésta es la esencia, el dato básico, la única certeza;
que solamente tu respiración te acompaña,
que siempre bailarás con tu sombra, 
que esa tiniebla eres tú.
Tu corazón, ese fruto perplejo, no tiene que agriarse con tu sino solitario;
déjalo esperar sin esperanza
que el amor es un regalo que algún día llega por sí solo.
Pero primero está la soledad,
y tú estás solo,
tú estás solo con tu pecado original -contigo mismo-.
Acaso una noche, a las nueve,
aparece el amor y todo estalla y algo se ilumina dentro de ti,
y te vuelves otro, menos amargo, más dichoso;
pero no olvides, especialmente entonces,
cuando llegue el amor y te calcine,
que primero y siempre está tu soledad
y luego nada
y después, si ha de llegar, está el amor.

-Darío Jaramillo Agudelo

Pues, sí así tiene que ser... Bienvenida, soledad.

Descubierto desde y por el presidente de esta, nuestra ciudad. Gracias.

sábado, 27 de diciembre de 2014

Por favor

Se van muriendo uno tras otro 
como en las películas de náufragos 
o de aviones estrellados en neveros incógnitos. 

 Sucumbió el portero de fútbol catequístico 
y el bailarín de valses bajo la luz periódica de un faro 

 y el estudiante que sueña 
un verano arqueológico en Egipto 

 y el insensato que sufre por unos ojos
 que eran una sucursal del Cantábrico

 y el posible profesor de español en Colorado. 

 Ahora está agonizando -es evidente- el aspirante a gran 
poeta 
y no vivirá mucho el montañero que conoce por sus 
nombres todas las aguas de Belagua y Zuriza. 

 No sé cuáles serán los supervivientes definitivos, 
los miguel d′ors que lleguen a la última secuencia 
-que según los antiguos es el paso de un río-, 
pero le pido al Cielo que en aquel grupo esté, por favor, 
el muchacho que una tarde, 
mirándote mirar el escaparate de la librería Quera 
en la calle Petritxol de Barcelona, 
empieza a enamorarse de ti como un idiota.

sábado, 16 de agosto de 2014