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martes, 30 de diciembre de 2014

365 días después...

Querido año 2014, he de concederte que no has sido el peor año de mi vida. Tampoco el mejor, eso tenlo por seguro. Me han faltado tantas cosas que tardaría menos en decirte lo que no me has quitado.

Pero me has hecho el mejor regalo que, a pesar de todo, podías hacerme. Me has dado trescientos sesenta y cinco días completos, cada uno con sus veinticuatro horas. Me has dado todo ese tiempo para aprender, para crecer, para coger todas las oportunidades de ser más y mejor que se han cruzado en mi camino. No ha sido fácil, pero al fin y al cabo, ¿a quién no le gusta un reto?

Y me has devuelto las letras, las que perdí hace tantos años. Todo un alfabeto que me sale a borbotones cuando menos tiempo tengo que perder, para ganarlo. 

Y me has traído Libertad. Y libertad. Libertad, en todos los sentidos.

Me has dejado sola para poder descubrir que, me guste o no -y me gusta-, siempre camino acompañada.

Me has tirado días de llorar y semanas de reír y meses de hacerlo todo junto y, ¿quién se lo hubiese creído si se lo contaran? Por eso hay veces que no bastan las palabras. Aunque nos empeñemos en hablar, porque ha sido también un año de no quedarme callada. Y queda todavía mucho por decir.

Menos mal que vienes tú, 2015. Y, la verdad, no sé si decirte que te comportes o que, venga, vamos a por el más difícil todavía. Enséñame todavía más cosas. Dame la vuelta, que ya no sé dónde quedaba el cielo y dónde el infierno. Empújame hasta el borde, que ya decidiré yo si quiero saltar. Aunque, la verdad, sí quiero. Lo quiero todo y lo quiero ya. Vamos a volar desde cualquier precipicio.

Soy una persona nueva, lista para empezar un año nuevo. Por eso, y a pesar de todo, te despido con cariño, DosMilCatorce. Tanta paz lleves como guerra has dado; pero no te dejes nada por aquí, que de acertar no aprende la gente.

Bienvenido, DosMilQuince. Tengo muchas expectativas puestas en ti.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Con algo de perspectiva

"Echo de menos el instituto. Hace unos años éramos más felices. Yo cada vez me siento más sola en general, por eso echo de menos el bachillerato. Ahí yo era feliz, la verdad. Me acuerdo de pensar y decirme a mí misma 'no cambiaría nada de mi vida'. Era feliz, tal cual".

A veces, oigo estas cosas y me da por pensar que quizá sí es cierto que todo tiempo pasado fue mejor. Que la vida solo va cuesta arriba, que cada vez se hace más difícil. Quizá debería haber disfrutado más de los años previos a Selectividad.

Pero, ¿la verdad? Esos momentos son muy, muy momentáneos. Y afortunadamente muy, muy pasajeros.

¿Todo tiempo pasado fue mejor? ¡Sigo sin creérmelo!

La vida va cuesta arriba, no lo niego. La vida cada vez es más difícil, más compleja y sí, a veces hasta más solitaria. Ya no basta con presentarse día a día al colegio y ver a tus amigas, y hacer los deberes y estudiar el día de antes y ser, en el buen sentido de la palabra, buena. Ahora hay que currar. Hay que estudiar desde el primer día, o desde antes si se puede, aunque qué alegría vivir en estos pronombres. Hay que pasar fines de semana enteros sola, para a la semana siguiente tener tres días seguidos de fiesta. Hay que tomar decisiones difíciles, decisiones dolorosas, decisiones que no por ser correctas van a ser lo mejor ni para ti, ni para el otro.

La vida cada vez es más difícil, cómo negarlo. Pero también más rica. Somos más mayores. Hemos visto más cosas. Hemos viajado más lejos. El año pasado estuve en la ciudad más alta del mundo, ¿quién dice que un día no mandaré postales desde Saturno? Han pasado los años y sabemos más cosas, de nosotras mismas y del mundo de ahí fuera. Por eso todo parece más complicado. En realidad, es solo el presente.

El pasado nos parece más fácil porque ya lo hemos superado. Este reto lo tenemos todavía entre las manos. Pero, qué queréis que os diga, es apasionante.


lunes, 31 de diciembre de 2012

The End.

Querido DosMilDoce,

te reté a que me sorprendieses. Lo has hecho. Te reté a que me cambiases. Definitivamente, lo has hecho. Es una suerte que sólo hayamos tenido que convivir trescientos sesenta y seis días -encima, eres bisiesto- porque, si hubiesen sido más, posiblemente habría acabado matándote. Tú lo has intentado conmigo. Por suerte o por desgracia, soy más lista, más fuerte y más cabezota que tú. Es difícil acabar conmigo. Algo así como que las malas hierbas resisten el pesticida.

No te ofendas por lo que te voy a decir, pero no voy a echarte de menos. Me has quitado casi todo lo que tenía, y he tenido que luchar con todas mis armas para obtener las compensaciones que merecía. Eres un tacaño, DosMilDoce. Y un ruin. Pero, ya lo sabes, mi suerte tiene mejores abogados que tú.

Podría hacer un repaso del año pero, sinceramente, me da mucha pereza. En sólo ocho mil setecientas ochenta y cuatro horas han pasado demasiadas cosas, demasiado malas y demasiado buenas. Sí, lo reconozco. Este año ha sido intenso por ambos extremos.

¿Sabías que para forjar una espada hay que calentarla al rojo vivo y luego enfriarla con nieve? Pues eso has hecho tú conmigo. Y me has hecho más fuerte. Más flexible. Más potente. Si volvieses a empezar, te lo aseguro, esta vez no me rompería. Tengo el corazón de mimbre.

Me despido de ti, querido DosMilDoce, con una reverencia. Hay que respetar a los más poderosos enemigos, y tú te lo has ganado. Pero ahí tienes la puerta, y doce campanadas para irte. Ojalá lleves tanta paz como dejas.


A todos vosotros, que habéis estado a mi lado, gracias. No podría haber tenido mejor ejército. Espero que yo también haya sido un buen peón este año, y contad conmigo para la partida del que viene.

Y a ti, DosMilTrece... Bienvenido. Tengo muchas expectativas puestas en ti. No me decepciones.

lunes, 2 de enero de 2012

2011

El año más largo de mi vida. Porque pasaron tantas cosas, que ya no me acuerdo cómo era antes. Cómo me sentía ni por qué. Este año, lo digo en serio, soy una persona nueva.

Porque no me acuerdo cómo era antes de Selectividad, antes de toda esa presión por "el examen más importante y más chorra de tu vida". Cómo era pasear por los pasillos del instituto cuando era mío y no como una extraña, cómo se ponía poker face en clase de lengua. No sé cómo era antes de asociar el latín a la poesía. No sé cómo pude vivir antes de dar una clase de Historia del Arte.

No me acuerdo cómo era antes de pasar una semana en Benidorm, porque ahora todo me recuerda a ellas.

No me acuerdo cómo era antes de coger un coche y frustrarme y frustrarme y frustrarme. Tres veces ya. Pero, aun así, me encanta conducir.

No me acuerdo de cómo era antes de hablar italiano. Perchè è la la lingua più bella dil mondo.

No me acuerdo de cómo era antes de ir a la facultad. De la hora de viaje, de nadar a las diez de la mañana y después irte a clase, de Mariano de la Campa y Luis Eguren y los trabajos de léxico. De que me gusten todas y cada una de mis asignaturas. De que todos los días sean buenos.

No me acuerdo de cómo eran los campamentos antes de ser monitora. No me acuerdo de cómo era veros todos los domingos, al completo. De teneros ahí siempre.

No me acuerdo de cómo eran las calles antes de los coches amarillos. Ni de cómo se veía una peli sin palomitas. Ni sin ti.

No me acuerdo de cómo era antes de que Harry Potter se acabase, ya del todo. Que no hay nada nuevo por salir, ninguna fecha marcada en el calendario con meses de adelanto. Diez años cerrados, y aún me acuerdo de cuando leía La Cámara de los Secretos a escondidas por la noche.

No me acuerdo de cómo era antes de ver a Kutxi Romero en directo. Y eso que fue hace dos días. Estaré más guapa cada día, pero tengo la memoria endeble.

No me acuerdo de cómo era mi vida antes de saber que te ibas. Más fácil, seguramente. Menos trágica. Pero no pasa nada. A lo mejor, con esta memoria que tengo, se me olvida de cómo era cuando estabas aquí y me acostumbro a tu ausencia. Seguramente, no. Pero hay que sobrevivir de alguna manera.

Brindo, entonces, por el DosMilOnce.

Y a Dios le pido que en el DosMilDoce pasen tantas cosas, que se me olvide cómo era yo antes.

viernes, 1 de julio de 2011

Necesito descansar.

La fiesta continua, las carcajadas, los rituales paganos de cariño, cansan demasiado. Pero quién quiere vacaciones, teniéndolas a ellas.

Y ahora, me piro al campamento. He tenido exactamente trece horas en Madrid entre un viaje y otro. Me las habría pasado todas leyendo tus correos desde la selva, pero he tenido que hacer y deshacer maletas como una loca. Y mañana, a estrenarme como monitoras.

Que Dios les pille confesaos xD

a más ver de nuevo, gentecilla ;)

sábado, 28 de mayo de 2011

Planesplanesplanes


Quiero ir al parque de atracciones, comprarme unos vaqueros y muuuuuchas camisetas de colores, apuntarme a la autoescuela, renovar el carnet joven, ir a la FNAC con mi tarjeta regalo cortesía del colegio Montserrat (lo único bueno que me ha dado últimamente mi amado colegio...) y comprarme el disco nuevo de Extremoduro y unos auriculares, porque los míos ya han muerto definitivamente, hacer una cena de Humanidades, hacer no una ni dos ni tres, sino tres maletas para este verano de locos que me estoy montando, irme un día o dos al campo, mandar la solicitud para una beca guachiquetemueres, tirarme hooooras y horas en la hierba, ir al templo de Debod, que lo tengo muy abandonado, aprender a hacer un smokey, hacerme la manicura francesa, dormir hasta tarde (muy, muy tarde... darle la vuelta al reloj biológico), salir de fiesta tres o cuatro días seguidos, quedar con mis amigosmásamigoscasifamilia, encontrar unas cuñas que no parezcan andamios para repintar la cúpula de la Capilla Sixtina, irme al pueblo con mi hermana y las dos niñas y que todo sea una locura, volver a aprender a andar con sandalias, ir a la piscina y a la playa, ponerme no morena sino negra, ir al cine a ver Piratas del Caribe y Happy thank you more please y Los chicos están bien y Chico y Rita y Pequeñas mentiras sin importancia y Midnight in Paris y quiero que se estrene ya Harry Potter siete y llorar a todo llorar en el cine y...

Dios mío, tengo muchos planes para este verano. Porque va a ser el verano de mi vida, os lo advierto ya.

Pero primero, Selectividad. Céntrate.

Me vuelvo a estudiar.

domingo, 24 de abril de 2011

Consejos vendo...

Que para mí no tengo.

Disfruta cada minuto que tengas libre. Desconecta. Cuando estás de fiesta, estás de fiesta, y nada más importa. Ni los estudios, ni las movidas en casa, ni siquiera las movidas con la persona a la que estás abrazando. En ese momento, tienes que ser feliz. Y ya está.

Y es tan fácil decírtelo cuando veo que lo necesitas, y luego yo no soy capaz de aplicármelo. Pero se supone que esta es mi resurrección, ¿verdad?

martes, 1 de marzo de 2011

Necesito verte aquí.

Tu mirada me hace grande.

Necesito a alguien que, cuando esté empanada, me diga que me quede quieta y me haga una foto.



Necesito a alguien con quien mandar a la mierda el mundo. Alguien que me chinche y a quien chinchar.


Necesito vacaciones YA.

domingo, 27 de febrero de 2011

First Times.



Tengo un verdadaero problema con las primeras veces. Y es que no me acuerdo de las que me importan de verdad.

Sé cuándo vi Friends por primera vez. Hasta me acuerdo de la escena: Phoebe quería contagiarse del catarro de Mónica, porque cuando estaba ronca cantaba mejor, y chupaba su taza para conseguir los gérmenes.

En cambio, no me acuerdo de cómo conocí a mi cuñado. De hecho, todo el mundo dice que me caía mal, que estaba celosa, pero no lo recuerdo. Para mí, siempre ha sido el mejor hermano que mi hermana podría haberme conseguido.

No me acuerdo -y esto es algo que me molesta de verdad- de cómo llegamos a sentarnos juntas y te convertiste en todo lo que eres. Ni cómo las dos empezamos a hablar contigo y te convertiste en imprescindible. Menudo triunvirato acabamos montando...

No me acuerdo cómo empecé a hablar con mi maestro jedi, el que me inició en los inescrutables caminos del metal. Tampoco sé en qué momento mi pequeño padawan pasó a serlo, si antes era uno más.

No sé cómo acabé registrada en el foro, aceptando sin remedio que era una friki. Conociendo a tanta gente genial.

No me acuerdo de por qué acabé convenciéndome de ir al Hilo Azul. Qué dije, qué dijiste .Y eso sí que me toca las narices.

Pero luego pensé que, al fin y al cabo, no me acordaba de la primera vez porque había muchas, muchísimas más que recordar. Que tenía segundas, terceras, cuartas e infinitas veces grabadas en la mente. Así que, si es por eso...

No quiero recordar una primera vez nunca más.

sábado, 29 de enero de 2011

¿Qué quieres hacer?


Yo me quiero ir de viaje. Primero, Valencia, con vosotras. Luego, ya se verá. Interrail, Atenas, Roma, Berlín, Buenos Aires, Nueva York, Londres, Marruecos... Y al final, Ítaca.

Yo quiero saltar en paracaídas, y hacer puenting, y a lo mejor hasta piragüismo. Quiero escalar montañas como cuando era niña, pero más altas. Quiero hacer todas esas cosas peligrosas que te prohíbo que hagas.

Yo quiero escribir un libro. Y, si es posible, publicarlo.

Yo quiero estudiar filología hispánica -aunque ahora se llame Español. Lengua y Literatura- y hacerle un corte de mangas a todas las brujas que estuvieron a punto de hacerme abandonar.

Yo quiero vivir el verano de mis dieciocho, a ver si es tan guay como cuentan. O mejor.

Yo quiero sobrevivir a segundo de bachillerato.

Yo quiero seguir sonriendo con las canciones, las películas, las series, las fotos, las frases bonitas que no tienen ningún sentido.

Yo quiero ir al plató de SLQH, aunque ya no esté Angelito. Siempre me quedará Dani.

Yo quiero seguir conociendo Danieles. Porque es el nombre de todos los hombres guay (o casi todos) que han pasado por mi vida.

Yo quiero hacer el Camino de Santiago con vosotros. Nuestro último volante.

Yo quiero leer a Petrarca, a Boccaccio, a Shakespeare, a Pedro Salinas, a Machado (pero Manuel, no Antonio). Quiero tener una graaaan colección de poesía.

Y tú, ¿qué quieres hacer antes de morir?

sábado, 22 de enero de 2011

Y pasan los años...

Y seguimos haciendo las mismas tonterías. Porque no somos las mismas, hemos cambiado mucho, pero... Seguimos saltando.

domingo, 9 de enero de 2011

Niños.

Bueno, y qué, ¿os apetece empezar el cole?

.

¿En serio?

Sí. Para ver a los amigos.

Pero... ¿Y madrugar, y estudiar? ¿No os da pereza?

Sí. Pero es que ver a mis amigos, me compensa.



No las he visto en navidades. He estado más sola que nunca, aunque sé que no es justo decirte esto cuando estás aquí y sabes que lo digo porque tú eres un mundo aparte, un planeta al que me invitas de vez en cuando. Pero, cuando aterrizo en la Tierra, sé que he estado sola.

Así que, casi casi casi, me apetece empezar el cole. Para ver a mis amigas.

viernes, 31 de diciembre de 2010

DosMilDiez.

Podría decir 2010 cosas de este año.

Podría decir que este fue el año en el que jugué a Singstar en Nochevieja.

Podría decir que este fue el año en el que, por una vez, no me puse mala en San Valentín.

El año en el que volví a París. El año en el que lloré en París.

El año en el que fui más valiente que en toda mi vida.

El año en el que me enamoré de Kutxi y del Robe. De los Canteca, del Último ke zierre, de la Cabra Mecánica, de Boikot, de Sínkope, de Konsumo Respeto, de los de Marras. El año en el que me volví a enamorar de Fito y de Pereza. El año en el que me regalaron música.

El año en el que me enganché a How I Met Your Mother, a The Big Bang Theory, a Gossip Girl, a House, a Bones, a Glee, a Heroes, a Anatomía de Grey, a todas las series habidas y por haber. A Seriesyonkis.com

El año en el que vi tantas y tantas, tantísimas películas. Alice in Wonderland. Quiéreme si te atreves. Ahí comenzó todo. Cap, ou pas cap?

El año en el que me dejé sorprender. En el que descubrí que tenía más hermanos de los que constaban en el libro de familia. El de mi último campamento como catecúmena.

El año en el que fui a Argüelles. En el que volví a las cinco, y a las seis, a casa. En el que no importó para nada la hora y, a la vez, quise que no hubiese tiempo. Sólo fuego.

El año en el que hicimos llover. Y que llueva, que llueva, la virgen de la cueva. Y que caiga el Diluvio Universal.

El año en el que bailé polka.

El año de las conversaciones más difíciles y más importantes de mi vida. Quiero que seas lo que eres.

El año en el que dejé pasar mi Último Jordi Sierra i Fabra. Y me arrepentí todo lo arrepentible, y lloré todo lo llorable. Y aun así supe que era lo que tenía que hacer. Y, a cambio, escribí el Ascensor. Escribí a Miriam, a Dani, a Ana, a Ro. Y fue mejor que cualquier cosilla que pudiese haber hecho para el JSIF.

El año en el que me dijeron "No sé si llegarás a ser escritora, pero yo te veo con potencial, yo creo que sí que te veo publicando y haciendo más cosas". El año en el que él me dijo "Escríbelo como lo sientas".

El año en el que me contaron un cuento. En catalán. Bona nit, lleona.

El año en que di Historia del Arte y Literatura Universal. En el que mi amor por los griegos se convirtió en pasión. En el que dije adiós a uno de los mejores profesores que han pasado por mi historia académica.

El año en el que me enamoré del italiano, y decidí hacer Filología Hispánica en la Autónoma. Y cogerme de segundo idioma, no el inglés, claro... El italiano.

El año en el que me dibujaron dragones en la piel.

El año en el que nació la pequeña. La que tiene todo el océano en los ojos. ¿O era el mar?

El año en el que me regalaron una rosa de papel. Y pingüinos, ranas, grullas. El año de la papiroflexia por excelencia.

El año en el que me disfracé de cani. Que es algo que nunca me podré quitar de encima

El año de Asco de Vida y toda la familia. Y qué gran familia.

El año en el que nos disfrazamos como dios manda en Halloween. Aunque no terminásemos de ver Saw.

El año en el que salió la últimaqueenrealidadeslapenúltima de Harry Potter. Se acerca el fin de una era.

El año de los koalas. Maaaaaaaah! Y del bol.

El año de Sandman. De dejar teatro con todo el dolor del corazón. De seguir con el Hilo Azul, escribiendo la vida por mucho tiempo, espero.

El año en el que hice la mejor apuesta, y la más larga, del mundo.

Del NO general y del sí más alto, rotundo, alegre y brillante que se pueda decir en voz alta.

2010 ha sido un año de extremos. De las peores semanas y los mejores meses de mi vida. Del llorar por todo y del reir por nada.

El DosMilDiez se propuso convertirse en un año memorable. Y, desde luego, lo ha conseguido.









domingo, 12 de diciembre de 2010

Curioso...

I knew I wouldn't forget you
And so I went and let you blow my mind


¿Pero qué pasa?

¿Ahora se puede decidir a quién dejas que te impacte?

A ti sí, a ti no... A ti definitvamente sí.

No, lo siento, no creo que vaya así.

Porque precisamente la gente que llega y vuela todas tus ideas y te deja el cerebro como Kansas después de un tornado, desordenado, trastocado, estremecido hasta el tuétano, es la que no te lo esperas.

Si ves que alguien te va a impactar, y dices "voy a escuchar bien lo que tiene que decirme, porque seguro que es importante"... Bueno, ir a una fiesta no es lo mismo que que te den una fiesta sorpresa, ¿verdad?

Y aun así, he de decir... Que hubo dos o tres personas a las que les di permiso expreso para volverme loca :P

jueves, 9 de diciembre de 2010

Yo, tú, él...

A veces pienso que mis problemas son más graves que los tuyos. Que si él, que si no él, que si A o B o incluso C entra en tu ecuación sobrecargada, y yo aquí muriéndome de angustia. Y me enfado. Es que ahora se trata de , ¿no lo entiendes?

Y otras veces, pienso que soy egoísta. Que aquí estoy yo, quejándome, y ahí están los demás, callándose las penas. Que en el fondo lo mío no es nada, que debería estar agradecida por lo que tengo y no quejarme por lo poco que me falta. Vamos a mirar un poco alrededor, que ahora se trata de ellos.

Pero es que mis problemas son mis problemas, y a nadie le van a importar como a . Y tus problemas son los tuyos, y nadie va a sufrirlos, sentirlos y llorarlos como . Que no hay una escala objetiva para la gravedad del daño infringido, que no hay una cantidad fija de preocupación ni una equivalencia para la cantidad de tiempo y saliva y lágrimas que merece cada cuestión. Que lo mío es el centro de mi universo, y lo tuyo será el centro del tuyo, digo yo...

Pero a veces, el centro de mi universo coincide con el centro del tuyo. O se acercan. O yo me traslado a tu mundo o al mío, aunque nos importen tres pepinos los mundos ajenos, porque el propio se nos está cayendo a pedazos. Pero es que, al fin y al cabo, todo mi universo está debajo de tu ombligo. Y todo lo tuyo es mío, soulsister.

Por compartir los problemas, los mundos y sus centros. Porque aunque no me importe lo tuyo, me importas.

viernes, 3 de diciembre de 2010

¡Felicidades!


Enana, te me haces mayor. Si parece que fue ayer cuando sólo tenías 16 añitos... Dios, es malo, malo,malo, eh? xD

Comienza ahora un año que, te aviso, no tiene nada. No tiene canciones, no tiene permisos nuevos ni nada especial. Pero te prometo que, con todo lo que esté en mi mano, voy a conseguir que lo sea.

Porque tú eres especial por ti misma, seas quinceañera, tengas dieciséis añitos o seas una niña mayor de diecisiete, como ahora.

Gracias por regalarme otro año contigo. No tienes precio ;)

domingo, 24 de octubre de 2010

Destined.

¿Qué pensais del Destino?

¿Creéis en las casualidades?

Y yo qué sé. No lo sé, no me apetece pensarlo, no quiero rayarme... ¿Era mi Destino conocerte, conocerle, conoceros? ¿Era mi destino acabar aquí hoy? ¿O me he hecho a mí misma?

Y su mirada fija me obliga a responder, y algo pone las palabras en mi boca.

"Yo no sé si hay un Destino para mí, no me gusta pensar que hay algo en mi futuro que no puedo cambiar... Y no creo en ello, la verdad. Tampoco sé si creo en las casualidades. No pasa algo por casualidad, y yo pienso "¡Oh, Dios mío! Seguro que esto ha pasado por algo...". Pero sí es verdad que a veces, años después de esa casualidad, veo todo lo que ha desencadenado, y digo... Joder.

Tengo una amiga que dice que tengo que Dejarme Sorprender por el Jefe. Así que, cuando veo lo grande que ha sido esa casualidad, prefiero pensar que ha sido una sorpresa del Jefe. Que es un regalo que ha querido hacerme".

¿Eres un regalo? Sí, eso sí que puede ser.

Habéis sido un regalo. Cada uno de los 15479 usuarios, han sido un regalo durante años. Un flotador cuando me llegaba el agua al cuello. Una distracción cuando no quería pensar en nada del mundo real. Un eco cuando necesitaba alguien que me entendiese. Gente con la que andar hacia el mismo destino (que no Destino).

Y cuando al final se ha convertido en una obligación, una carga, un agobio, he sabido que debía irme. Y dejar que siguiese siendo un regalo.

Grazie mille per tutto.

Besos de hielo!

PD: ¿Os he contado de que quiero aprender italiano? ¿Y de mi cajita de la ilusión? No, ya sé que no... Otro día lo haré. Hoy, toca dejar marchar un regalo.

viernes, 22 de octubre de 2010

Maldita sea...

Y si seguimos con el plan establecido
nos cansaremos al ratito de empezar


No quiero cansarme de nada. Ni de ti, ni de mí, ni de nadie. No quiero olvidar las cosas que me hacen reir. No quiero dejar de pensar en palabras como "barracuda" y "mamarracho".

No quiero pensar ni por un momento que no estamos vivos.

Disfrutemos del directo. Improvisemos un guión definitivo.


lunes, 21 de diciembre de 2009

Lo que no te digo... (4.)

Gracias por aguantarme cuando estoy inaguantable.

Gracias por desearme suerte sin pedirlo. Y pidiéndolo. Gracias por regalarme tu suerte.

Gracias por los abrazos que más necesito.



Alégrame el día.

No frunzas el ceño. No te pega estar triste.

Dime que lo voy a conseguir. Que sabes que puedo.


Recuérdame que tengo mucho que dar, aunque me lo quiera quedar para mí.

Grítame cuando quiera estar sorda para el resto del mundo.

Contágiame tu risa, tu llanto, tus palabras y tus silencios. Pégame tu enfermedad maravillosa.


Dímelo todo en un segundo.

Mírame a los ojos cuando te hablo, pero sobre todo cuando no.

No me toques la cara; acuérdate: no me gusta. Aunque a ti te dejo. A veces.


Cuéntame cosas de ti. Me paro a pensarlo, y no sé nada.

Cuéntame cosas de mí. Sabes más de lo que parece.

Cuenta los segundos conmigo, uno con cada latido. Pumpum. Pumpum...





Escucha lo que no puedo decirte, porque estás muy lejos.

Escucha lo que no quiero decirte, porque estás tan cerca...

Lee mis palabras, porque no sabes leer mis labios.

Porque no ves que te lo grito en cada pensamiento, oye mis gritos mudos.