Leí hace unos días que "la felicidad se produce en el viaje de la incomodidad a la comodidad".
Pues, como diría el colega Schrödinger, sí y no.
Sí, porque estoy de acuerdo, la felicidad se produce siempre en el viaje. En el movimiento. En el cambio (bendito cambio). En cuanto paramos, nos estancamos, nos acomodamos, dejamos de cuestionarnos y de buscar mejorar. Está bien ser feliz con lo que tienes. Está muy bien marcarse metas posibles en lugar de ambiciones inalcanzables que sólo nos llevarán a la frustración y al desánimo. Pero está mal, fatal, conformarse. Pensar que ya has llegado a la meta y que no puedes aspirar a más. Que has tocado techo, digamos. O fondo, ya que nos ponemos.
Así que sí, viajemos.
Pero no. No creo ya que la felicidad se encuentre viajando a la comodidad.
Más bien creo que debemos caminar, correr o incluso volar hacia lo que nos resulte más incómodo.
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