Hoy, os traigo un invitado muy especial, colaborador reciente de un blog muy querido y eminente investigador. Hoy, os presento a...
Andrius
Andrius tiene casi cuatro años y está en la clase de los pingüinos. A veces le gusta y a veces no le gusta ir al colegio. Normalmente no. Andrius es experto en cocodrílidos y otros animalejos peligrosos, pero él no les tiene miedo porque se bañan juntos en la bañera y les conoce mejor que a su gato (su gato de ojos enormes y maullidos inquietantes). A Andrius le regalaron un dinosaurio por Reyes y se sabe de memoria unos cuantos capítulos de Caillou. Andrius es una persona muy, muy interesante, aunque yo siempre le pille en un mal momento, porque está a punto de irse a la cama y no tiene mucho tiempo que dedicarme.
Pero no es por eso por lo que quiero presentaros a Andrius. Quiero presentaros a Andrius porque, a pesar de que le he acostado muchas veces, casi nunca me pedía un cuento, y eso me inquietaba. Debe ser el niño con más cuentos del mundo mundial y estaba empezando a pensar que no era por él, sino por su padre, otro grande que también debería presentaros. Hasta que el otro día sus padres me contaron que Andrius, con sus tres añitoscasicuatro, había entendido algo que muchos adultos no llegan a saber nunca.
Andrius dijo que quiere aprender a leer ya, "porque cuando lees lo sabes todo".
Cuando lees, lo sabes todo.
Nada más que añadir, señores.