miércoles, 14 de octubre de 2015

Menudo Nobel

Llego tarde a la fiesta, pero aun así me gustaría unirme y celebrar. Porque este año, el Nobel de Literatura ha sido para Svetlana Aleksiévich. Podría brindar también por Tu Youyou, Nobel en Medicina por su trabajo por la cura de la malaria, y la única mujer aparte de Svetlana que ha recibido el premio este año. Pero dejadme que barra pa'casa, que me hace ilusión.

Aleksiévich es una escritora bielorrusa a la que, para qué hacerme la intelectual, no conocía. Desde que la Academia Sueca la nombró, me he informado un poco, y he de confesar que me encanta lo que he averiguado. Porque se le ha concedido el premio por sus "escritos polifónicos", es decir, porque en sus libros actúa como periodista y como altavoz, recogiendo los testimonios de su gente -mujeres, soldados, madres, huérfanos, des-patriados de esa Unión Soviética desmembrada- y dejando que sus historias se sobrepongan a la suya.
Casualidades de la vida, esa mañana en la que se le concedió el Nobel yo había desayunado llorando por un artículo en Jot Down que contaba la historia de Chernóbil. "No sabíamos que la muerte podía ser tan bella". Por supuesto, se la nombra, se cita su libro Voces de Chernobil. Yo no me di cuenta cuanto anunciaron el premio, pero después caí. Qué misteriosos, los caminos de la casualidad -esos que cada vez estoy más convencida de que no existen-. Qué ganas de leerlo, os podéis imaginar.

Quiero celebrar, porque desde 1901 se han entregado ciento doce premios Nobel de Literatura. Catorce de ellos han sido mujeres. Catorce. Un 12,5% del total. Quiero celebrar, porque solo el Nobel de la Paz, con dieciséis premiadas, supera este porcentaje. Quiero celebrar porque solo Francia (quince galardonados) o los escritores en lengua inglesa (veintisiete, en total) tienen más Nobeles de Literatura que todas las mujeres del mundo. Quiero celebrar porque de los once premiados en lengua española, solo hay una mujer: la chilena Gabriela Mistral

Y todo esto, pensaréis, no es motivo para celebrar. Es motivo para montar un buen pollo. Pero ya os dije que no quiero ser la feminista enfadada pegando gritos en una esquina; por eso hoy, prefiero celebrar con Svetlana Aleksiévich, con sus trece predecesoras y con todas la periodistas y escritoras que serán premiadas en el futuro, con esas mujeres que han conseguido una habitación propia desde la que conquistar el mundo.

Brindo por ti, Svetlana.



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